Cómo hacer del entrenamiento un hábito que no cueste mantener

20 sept 2025

Empezar a entrenar no suele ser el verdadero problema. El gimnasio se llena en enero, las zapatillas nuevas se estrenan con ilusión y la motivación es alta. El problema aparece semanas después.


La realidad es que la mayoría de las personas abandona el entrenamiento antes de los dos meses, no porque no quiera mejorar, sino porque no consigue integrar el ejercicio como parte estable de su rutina diaria.


Y aquí es donde muchos fallan: creen que necesitan más motivación, cuando en realidad necesitan mejores estrategias.


La ciencia del comportamiento y del entrenamiento es clara: el ejercicio se mantiene cuando se convierte en hábito, no cuando depende de la fuerza de voluntad.


El verdadero secreto: rutina, no motivación.


La motivación es útil, pero es inestable. Depende del estado de ánimo, del cansancio, del trabajo o del clima.


La disciplina y rutina, en cambio, funcionan incluso cuando no apetece.


La European Health & Fitness Association (EHFA) y múltiples estudios sobre adherencia al ejercicio, coinciden en que las personas que entrenan de forma constante no son las más motivadas, sino las que:

  • Tienen horarios fijos

  • Objetivos realistas

  • Disfrutan del proceso

  • Integran el entrenamiento en su estilo de vida


No se trata de entrenar únicamente cuando tienes ganas, sino de que entrenar sea algo normal en tu vida.

¿Por qué cuesta tanto mantener el entrenamiento?


Antes de ver las soluciones, es importante entender los errores más comunes:

  • Empezar con demasiado volumen o intensidad

  • Plantear objetivos irrealistas

  • Elegir actividades que no se disfrutan

  • Depender únicamente de la motivación

  • Falta de planificación y seguimiento


Todo esto genera fatiga física y mental, frustración y, finalmente, abandono.

Estrategias basadas en evidencia para crear el hábito del entrenamiento.

  1. Fija un horario y trátalo como una cita importante


Cuantas más decisiones tengas que tomar, más fácil será fallar.


Estudios en psicología del hábito muestran que la repetición en un contexto fijo es clave para automatizar conductas. Si entrenas siempre a la misma hora, el cerebro deja de debatir y simplemente ejecuta.


La EHFA destaca que los horarios estables aumentan significativamente la adherencia al ejercicio.


Consejos prácticos:

  • Elige un horario realista, no el ideal

  • Bloquéalo en tu agenda

  • No negocias contigo mismo cada día


Entrenar no es "cuando puedo", es "cuando toca".

  1. Empieza con poco y progresa

Uno de los errores más frecuentes es empezar demasiado fuerte.


El American College of Sports Medicine (ACSM) indica que la adherencia al ejercicio es mayor cuando el volumen inicial es bajo y progresivo, especialmente en personas no entrenadas.


Entrenar poco pero constante es infinitamente mejor que entrenar mucho durante dos semanas y abandonar.


Ejemplo práctico:

  • Mejor entrenar 2 - 3 sesiones cortas durante las primeras semanas y progresar

  • Peor entrenar 5 - 6 sesiones largas desde el primer día que te llevará al abandono


El hábito se construye con victorias fáciles al comienzo.

  1. Registra tus progresos, aunque sean pequeños


El cerebro necesita pruebas de que lo que haces funciona.


Llevar un registro de entrenamientos, sensaciones o mejoras:

  • Refuerza la motivación

  • Aumenta la percepción de progreso

  • Mejora la adherencia a largo plazo


La evidencia en cambio de conducta muestra que el feedback visual (ver las mejoras) es uno de los mayores reforzantes del hábito.


No hace falta algo complejo:

  • Anotar entrenamientos

  • Marcar sesiones cumplidas

  • Registrar cargas o tiempos

  • Notar mejorar en energía o bienestar

  1. Hazlo agradable, disfruta del proceso


Uno de los factores más determinantes para mantener el ejercicio es el disfrute.


Según la literatura científica, las personas que disfrutan del entrenamiento tienen mucha más probabilidad de mantenerlo a largo plazo, independientemente de la modalidad.

  1. Asocia el entrenamiento a tu identidad


Este punto también es importante y está respaldado por la psicología del comportamiento.


No es lo mismo decir: "Voy a intentar entrenar"; que decir: "Soy una persona que entrena".


Cuando el ejercicio forma parte de tu identidad, dejarlo entra en conflicto con quién eres, no solo con lo que haces.

Conclusión


Entrenar no debería ser una lucha diaria contra la pereza, ni un castigo temporal.


Cuando el ejercicio se convierte en hábito:

  • No cuesta tanto

  • No depende únicamente de la motivación

  • Forma parte natural de tu día

  • Mejora tu salud y bienestar a largo plazo


Empieza poco a poco y progresa. Se constante y disfruta del proceso.